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MIU de Santo Domingo, resalta en el 4to aniversario de la Siembra del Comandante Eterno, “Chávez No sé Ha Ido”

Santo Domingo, 5 de marzo de 2017.- "No importa que sus enemigos insistan en destruir la Revolución Bolivariana con la que cambió la correlación de fuerzas en América Latina, y en buena parte del mundo unipolar y del pensamiento único emergido tras el derrumbe del campo socialista y la desaparición de la URSS".

Así lo expresó el secretario general del Movimiento Izquierda Unida (MIU), Miguel Mejía, sobre Hugo Rafael Chávez Frías, en ocasión de conmemorarse este 5 de marzo, el cuarto aniversario del fallecimiento del Comandante Eterno.

Mejía, al compartir en Venezuela con los padres del líder revolucionario, Don Hugo Chávez y Doña Elena Frías de Chávez y sus hermanos Asdrúbal y Adán, resaltó que "el legado histórico del comandante Chávez ha ahondado sus raíces en los pobres y desheredados de tantas tierras del mundo, fructificando hoy en la resistencia enconada del verdadero pueblo venezolano a las embestidas de sus adversarios, y en el ejemplo de lucha inclaudicable de una revolución que no se rinde".

A continuación comunicado íntegro:

CHÁVEZ NO SE HA IDO

Con ocasión de conmemorarse el 4° aniversario de la partida física del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, el domingo 5 de los corrientes, pudimos compartir en su Patria con sus padres Don Hugo Chávez y Doña Elena Frías de Chávez y sus hermanos Asdrúbal y Adán, concluyendo nuestras valoraciones en que Chávez no se ha ido, siempre ha estado y seguirá estando aquí, donde se le demanda, cuando se le necesite a la vanguardia, ordenando la carga.” Miguel Mejía, secretario general.

Miguel Mejias

Santo Domingo, R.D.- No importa que sus enemigos insistan en destruir la Revolución bolivariana con la que cambió la correlación de fuerzas en América Latina, y en buena parte del mundo unipolar y de pensamiento único emergido tras el derrumbe del campo socialista y la desaparición de la URSS.

No importa que su legado esté aún por fructificar en un país sosteniblemente próspero, desarrollado, unido, sin tutelaje extranjero y sin injusticias domésticas.

No importa que algunos se cansen y vayan quedando a la largo del camino que él vaticinó largo y escabroso, lo cierto es que el legado histórico del comandante Chávez ha ahondado sus raíces en los pobres y desheredados de la tierra, de su propia tierra y de tantas tierras del mundo, y fructifica hoy en la resistencia enconada del verdadero pueblo venezolano a las embestidas de sus adversarios, y en el ejemplo de lucha inclaudicable de una revolución que no se rinde.

Desde su llegada al poder por la vía de las urnas, el 2 de febrero de 1999, hasta su muerte ocurrida el 5 de marzo del 2013, el comandante Chávez encarnó las ansias de libertad, democracia, justicia social y cambios revolucionarios del Tercer Mundo, no solo de Venezuela, ni de América Latina y el Caribe. Llegó tras muchos intentos fallidos, incompletos, o ahogados por las fuerzas del imperialismo y la reacción oligárquica. Fue un vendaval insurrecto que sacudió, hasta sus raíces, el vetusto mundo de las élites vende patrias y neoliberales, que creían llegado para siempre su momento de restaurar el orden burgués, erigido sobre el sufrimiento de millones.

Se equivocaron con Chávez entonces. Se equivocaron después. Se siguieron equivocando con su muerte. Y se equivocarán eternamente, perplejos y atormentados, sin lograr descifrar la fuente de su grandeza e inmortalidad.

Chávez llegó cuando la Revolución cubana no había podido tener continuidad americana, con la excepción de los breves intentos en el Chile de Salvador Allende, en la Panamá de Omar Torrijos, la Nicaragua sandinista y la Granada de Maurice Bishop, casi todos ahogados en sangre, con la participación directa del imperio y sus lacayos. Llegó cuando la ola de la reacción y el neoliberalismo presagiaban una nueva era de sojuzgamiento y represión. Llegó cuando no se le esperaba. Llegó por donde nadie creyó podría venir, y por eso triunfó.

Después fue el torbellino, el aluvión de pueblo irredento que se adueñó e hizo trizas el asmático aparato del Estado neocolonial e injusto, perennemente supeditado a los dictados imperiales. Fueron los cambios, las misiones sociales, la reivindicación de las víctimas, y el desenmascaramiento de los represores y verdugos. Fue el protagonismo participativo del pueblo, la resistencia a la guerra mediática y económica, al golpe petrolero, a la desestabilización y al golpe de estado del 2002. Fueron 16 elecciones, referéndums y consultas populares ganadas, en su aplastante mayoría, con su carisma, liderazgo y ejemplo. Fue, en fin, el continuador de la obra de integración y unidad latinoamericana y caribeña de Bolívar, al que nunca pudieron doblegar en vida, y que a cuatro años de su partida, ya es imposible doblegar de muerto.

Por eso, y a pesar de los pesares, del cerco enemigo y los errores internos, la Revolución bolivariana sigue en pie, testimoniando que la reacción no pasará, y que el pasado no regresará. Que para eso está en pie el pueblo aguerrido que el comandante Chávez levantó y puso en marcha, y contra el cual no pueden, ni podrán sus enemigos viles.

Porque para desgracia de esas sombras del pasado, el comandante Chávez nunca se ha ido, siempre ha estado y seguirà estando aquì, donde se le demanda, cuando se le necesite a la vanguardia, ordenando la carga.

Así lo reafirmamos ante sus padres Doña Elena y Don Hugo y sus hermanos Asdrúbal y Adán.

Siempre y eternamente vencedor.

Marzo 5, de 2017.

 
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